Sus vestigios mineros y haciendas de beneficio recuerdan la riqueza de sus vetas de plata y oro. Es un destino de ruinas, minas, silencio, arte y paisaje semidesértico.
Su atractivo no está en monumentos “perfectos”, sino en vestigios: hornos, tiros, haciendas, túneles y leyendas. Actividades recomendadas: caminar el centro, visitar Parroquia de San Pedro, recorrer zonas mineras con guía, fotografiar Hornos Jesuitas, entrar a galerías, asistir a festivales, comprar artesanía y evitar internarse en tiros o minas no autorizadas.