INAH confirma que ahí residía el Irecha o Cazonci, máxima autoridad política, y que la ciudad contenía espacios rituales, plazas y yácatas. Tzintzuntzan tiene una continuidad cultural excepcional: arqueología purépecha, arquitectura franciscana, olivos centenarios, artesanías de fibras vegetales, alfarería, celebraciones de Noche de Muertos y vistas al Lago de Pátzcuaro.
La Secretaría de Turismo de Michoacán lo presenta como una ventana a la grandeza de su origen indígena y cuna de la cultura purépecha.